lunes 1 de diciembre de 2008

Pereza


    Me ha atacado una galbana tan honda y tan antigua, que sólo me apetece recostarme y dejarme hacer.
    Así que con tu permiso, me tomo un descanso.
     Nos vemos a la vuelta.

viernes 28 de noviembre de 2008

Reemplazo


    Quise sorprenderla con un regalo, y elegí uno de esos juguetes de tacto de silicona, color pastel y tres velocidades, discreto y sólo vagamente fálico, para disfrutar juntos los tres en las noches de besos y edredones.
    Le encantó.
    Tanto que dos días después me anunció que en lo sucesivo tendría que prescindir de los servicios de mano, boca y rabo de quien suscribe.
    Logré entender al fin el odio hondo y cerval de las huestes del capitán Ned Ludd cuando metían hacha y fuego a las mules y las jennies.
    Ahora sé lo que es sentirse reemplazado por una máquina.

foto: Petter (McCann Healthcare)

miércoles 26 de noviembre de 2008

Ciencias naturales



    El colibrí
    la tiene como un berbiquí.

    La garrapata
    se lo monta a cuatro patas.

    El avestruz
    se corre a velocidad-luz.
    La trucha
    se lo traga y desembucha.
    El ratón
    folla siempre sin condón.

    El ornitorrinco
    se agacha y yo se la hinco.
    
    El dromedario
    se quiló el abecedario.

    (esto no es de Gloria Fuertes, ¿verdad?)

lunes 24 de noviembre de 2008

El arte de enseñar


(el viejo profesor, a la alumna con minifalda)
----Señorita, aquí o enseña usted o enseño yo, pero los dos a la vez,
no puede ser.


foto: Shummy and Elen

viernes 21 de noviembre de 2008

Mordisquitos


    A mordiscos pequeños, como quien raspa una galleta recortando los cantos, paladeando las migas, palpando en la lengua la textura granulosa del azúcar con harina, sin hambre pero con disfrute, con apetito pero sin prisa.
    Así, justo así, te mordisquearía entera, desde la punta de la cornilla hirsuta hasta la uña del meñique mínima y sabrosa.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Ahora


    Ahora que ya no escribo para que me leas.
    Ahora que ya no leo para que me escribas.
    Ahora que no me la ponen dura las letras, ni te empapan las palabras.
    Ahora que se acabó todo, me pregunto ¿por qué sigo?
    La respuesta: la esperaba a ella.
    Ya llegó: carnal, fragante, esquiva, herida, adulta, ingenua, poderosa, frágil, temblorosa y cálida.
    Ya llegó, y ahora escribo para ella.
    Mientras dure.





foto: Pasha. Ernesto Timor

lunes 17 de noviembre de 2008

Vicios

    De sobra sé que no eres consciente de ello; lo sé, claro, tú nunca estuviste aquí, y es muy fácil decir que es un vicio intolerable, sucio y dañino. Si no es uno de los tuyos, si nunca lo fue.
    Así que mientras doy unas caladas al cigarrillo, medio desnudo, en tu terraza fría de madrugada, pienso en mi cabeza clavada hace tan poco entre tus piernas, acariciándote el coño con la lengua como una pala, hundiéndote la nariz en el clítoris, aferradas las manos a tu culo jugoso y temblón, gozando casi como tú de los espasmos de esos muslos que se aplastan contra las mejillas aún sin afeitar, y en tus gemidos roncos, y en tus síes ansiosos y en lo bien que lo estábamos pasando los dos, sí, tu coño y mi lengua.
    Y me prometo: no volveré a fumar en esta casa el humo que sale de tu coño.
    Lo sé, es un vicio horrible.
    Pero viene en paquetes.
    Ni una calada más.
    Mi último pitillo, sí; tu última comida.


Sally Mann


(Post-Post: la foto de Sally Mann pareció inadecuada a algunas sensibilidades, por retratar a una niña en un contexto sexual; y aunque soy poco partidario de determinadas correcciones políticas, entiendo que en la duda es mejor abstenerse. Así que, fuera foto).